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La verdadera historia de los Falsos. Capítulo 1.
 
 

Todas las historias tienen un principio, todo viaje tiene un primer paso, todo superhéroe tiene su origen... Esta historia empezó en unas sucesivas frías mañanas de sábado, los campeones que luego serían conocidos como los falsos, todavía inconscientes del papel que el cruel destino había preparado para ellos, se dirigieron a la Prisión Preventiva Paúles para realizar un test de admisión.

Si hubieran podido mirar lo más mínimo en el futuro que les aguardaba, un futuro oscuro y peligroso, ni tan siquiera hubieran cogido el lápiz, pero lo hicieron.
Sin ser conscientes de que estaban participando en acontecimientos que desembocarían en la creación del grupo humano más raro de la historia y sin saber como con algo tan simple como marcar unas equis en unos recuadros rojos iban a alterar el espacio tiempo, realizaron el test, y para su desgracia, y para regocijo del cosmos, lo aprobaron.

Supongo que con lo que saben ahora, antes hubieran preferido introducirse su lápiz y el del resto de los allí presentes vía rectal con tal de cambiar su destino, pero no lo hicieron, ignorantes como eran antes, de que una hormiga puede empezar, sin saberlo, una avalancha.

Los falsos todavía no se conocían entre ellos, de hecho tardarían todavía tres largos años en hacerlo, pero estaban en el lugar equivocado en el momento más inoportuno, el destino, ciego e infame jugador de azar, había elegido por ellos.
Lo primero que advirtieron en estas mañanas, en las cuales a lo mejor, realizaron este test codo con codo, fue la extraña presencia de la persona que los realizaba, una ser viviente con un chaleco verde y unos andares característicos. Este ser, portador inconsciente de las ondas de anti-falsedad, sin saberlo, estaba dando lugar a la creación de los falsos, con algo tan simple como permitirles realizar un test...

Pido perdón a la audiencia por si alguna vez la historia se vuelve como un potro desbocado, pero los agravios y desmanes de la edad han jugado su baza en mi persona y ni mi memoria ni mis manos, que ahora torpemente escriben esto, son una sombra de lo que fueron en mis tiempos de gloria.

Como iba diciendo, este ser tenía un aura extraña, irradiaba una energía que sólo percibían los falsos, había algo que les decía que deberían intentar luchar contra estas fuerzas que estaban empezando a notar en su sentido F (el sentido que sólo poseen los falsos)

Esta persona además irradiaba algo que todos, hasta los no falsos, podían notar, y era que perdía más aceite que el coche de Boris Izaguirre y más pluma que el edredón de Espinete, lo cual dio lugar, años después, a divertidas ocurrencias dentro de los falos que tenían que ver con esta persona, cualquier falso al que le tocase la gracia se día y diversas prácticas sexuales desaprobadas por cualquier sexólogo.

Nadie hubiera apostado por ellos, pero de alguna manera extraña aprobaron el test, ¿tuvo el destino algo que ver?, todavía hoy, en las fría y solitarias noches de mi vejez me lo pregunto y no acierto a dar con una respuesta que me satisfaga, no quiero pensar en que el destino jugó con las vidas de unos pobres adolescentes para sus fines, aunque fueran tan nobles como la creación del grupo defensor de la falsedad en el multiverso.

   
 
     
Falsum est ex sapienta quod lux est ex tenebritatis
 
Falsitas faciet me liber