Esta jornada permitirá al visitante descubrir a cada paso numerosos vestigios del pasado: miliarios, alcantarillas, empedrados originales, el incluso el único fortín de vigilancia que aún se conserva. La calzada salva aquí también sus mayores desniveles camino del río Cuerpo de Hombre. El mejor miliario de todo el recorrido se halla apenas cien metros después de cruzar el puente de La Malena, en el centro de un corral circular. Al sureste de Calzada de Béjar se encuentra el fortín de defensa de la via romana. El cruce del río Sangusín, con pontones, nos señalará el ecuador de esta etapa. En la entrada oeste de Valverde de Valdelacasa se cree se ubicó la Mansio ad Lippos, lugar de descanso y cambio de carruajes. Dejando atrás Valdelacasa, Fuenterroble de Salvatierra recibe al caminante con los brazos abiertos. |