Entre eriales ondulantes el caminante no hallará ya fronda hasta llegar al mismo río Tormes. Aldeagallega y Salvadorique anuncian la expansión urbana de la ciudad dorada. Tras dejar atrás Aldeatejada y poco antes de la capital, en el valle del Zurguén, se conservan lienzos de la calzada primitiva. El puente sobre el río Tormes es netamente romano en quince de sus veintiséis arcos, los situados más al norte. Una vez cruzado el río, la iglesia de Santiago, de traza mozárabe y restaurada, aguarda al peregrino. Pero Salamanca ofrece incontables atractivos al visitante: las catedrales, la Plaza Mayor, la Universidad y la Casa de las Conchas... son visitas ineludibles. Salamanca, ciudad, viva, ciudad culta, cosmopolita, patrimonio de todos, merece un prolongado alto en el camino. |